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The Mission of the Manhattan Institute is foster greater economic choice and individual responsibility. |
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“A veces pareciera que los líderes de América Latina no logran tener suficiente del instituto y sus ideas.” En nombre del Manhattan Institute, doy a usted la bienvenida al Centro Interamericano de Intercambio de Políticas Públicas (IAPE, por sus siglas en inglés), una nueva iniciativa del Instituto que trabaja, en conjunto con líderes de América Latina, en compartir ideas de renovación urbana. Para aquellos que no estén familiarizados con nuestra actividad, el Manhattan Institute es un Centro de Investigación, con sede en la ciudad de Nueva York, que desarrolla ideas para mejorar la calidad de vida en las ciudades. Cuando el Manhattan Institute comenzó trabajando en materias urbanas, más de diez años atrás, la visión convencional sostenía que las ciudades de los Estados Unidos se estaban muriendo. Las zonas urbanas estaban siendo invadidas por el crimen, se encontraban divididas por el racismo, y afectadas por los cambios económicos. Las escuelas públicas, alguna vez el medio para acceder a la clase media, se habían convertido en centros para jóvenes desesperanzados. Muchas ciudades parecían ser ingobernables; los alcaldes se encontraban superados “por fuerzas fuera de su control”. La única solución era, básicamente, conseguir más dinero del gobierno federal. “Si los alcaldes no consiguen alivio financiero de los legisladores”, advertía Joseph M. Barr, alcalde de Pittsburgh, “Que Dios los ayude” El Manhattan Institute rechazó esta falsa profecía desde un primer momento. El problema, sabíamos, no se encontraba en la falta de dinero. El problema era que quienes diseñaban las políticas no estaban “pensando” las ciudades en la dirección correcta. Decidimos desafiar la visión convencional y aplicamos un nuevo set de ideas proactivas basadas en la teoría de las “ventanas rotas”, desarrollada por nuestro Investigador principal, George Kelling. Focalizándonos en “pequeñas” materias de orden público, creíamos, era posible tener un alto impacto en el crimen. En educación, nos esforzamos en crear escuelas de calidad para los más pobres. Buscamos reforzar el poder de los padres, estudiantes, y maestros, entregando a ellos más opciones para la educación. Creíamos que donde existían opciones, existía esperanza. Para impulsar el crecimiento económico, sabíamos que el gobierno debía ser el aliado del sector empresarial, no su enemigo. Recomendamos que se reducieran los impuestos, y que se eliminaran las regulaciones. Dijimos que a través de la creación de los “Business Improvement Districts” o “Distritos para el Desarrollo Económico”, los alcaldes podrían revitalizar aquellas ciudades que habían perdido su impulso. Tuvimos la fortuna de que al mismo tiempo en que desarrollábamos estas ideas, una nueva camada de líderes estaba surgiendo. Los nuevos alcaldes estaban dispuestos a desafiar las visiones convencionales, adoptando nuestras ideas. Como resultado de esto, se ha producido una extraordinaria transformación en la vida de nuestras ciudades. El cambio ha sido más dramático en nuestra propia ciudad, Nueva York. El concepto de las ventanas rotas fue aplicado por el alcalde Rudolph Giuliani y su comisionado de policía, Bill Bratton. Consecuentemente, los crímenes serios en Nueva York han bajado un sesenta y cinco por ciento, y continúan declinando. La idea de la libre elección de escuela fue aplicada por reformadores visionarios, como Sy Fliegel y Carlos Medina, Director de nuestro programa Latinoamericano. Ellos crearon comunidades de aprendizaje en los barrios más pobres de Nueva York. Nuevas escuelas, como la exitosa Wildcat, pavimentaron la vía para el movimiento de las “Charter School” o “Escuelas Autogestionadas”, que ahora están desafiando al establishment educativo de los Estados Unidos. Finalmente, nuestra idea de los “Distritos para el Desarrollo Económico” también se ha convertido en realidad. El crecimiento económico fue impulsado en lugar de ser restringido. Las zonas céntricas revivieron y la ciudad de Nueva York está ahora disfrutando de un enorme boom turístico. Oportunidades, no soñadas diez años atrás, se han abierto para personas de todas las clases y orígenes. Existe una nueva sensación de confianza. Estas nuevas ideas, aplicadas por nuevos líderes, no sólo cambiaron el aspecto físico de las ciudades, sino también su aspecto intelectual. Hoy nadie puede decir que nuestras ciudades son ingobernables, o que ya no son ellas las que controlan su propio destino. En este sentido, el Manhattan Institute ha cambiado verdaderamente la visión convencional. Inspirados por estos cambios en nuestro propio país, estamos muy entusiasmados ante la perspectiva de cambios similares en Latinoamérica. La democratización y descentralización han creado oportunidades para que una nueva generación de líderes promuevan estas reformas y lideren el camino para el renacimiento. Estamos muy orgullosos de jugar un rol en este cambio. Lawrence Mone La misión del Inter-American Policy Exchange del Manhattan Institute es incrementar el contacto, la colaboración y la cooperación entre las instituciones e individuos en las Americas, produciendo de esta forma beneficios para ambos hemisferios. A través de este nuevo esfuerzo, el Manhattan Institute planea expandir su ya sustancial trabajo en Latinoamérica, mediante: 1) La creación de redes de trabajo a través de conferencias y seminarios, 2) La creación en terreno de modelos exitosos, y 3) La diseminación de ideas a través de documentos escritos y otros materiales. El IAPE se construye sobre la base del trabajo realizado previamente por el Manhattan Institute en Argentina, Brasil y Chile, e incorporando a la red de trabajo a México y Venezuela. El Manhattan Institute ha estado trabajando en Latinoamérica por aproximadamente cinco años. Apoyado por donaciones de las fundaciones Tinker y Hewlett, el trabajo inicial del instituto se enfocó en la realización de seminarios y conferencias. Nuestro objetivo ha sido siempre utilizar estos eventos para establecer relaciones entre los innovadores urbanos de ambos continentes que quieran llevar a cabo un intercambio útil y práctico. El instituto ya ha visto los frutos de estas relaciones reflejarse en las siguientes áreas: Probablemente nuestro mayor éxito es el del Colegio La Puerta, una escuela para adolescentes con problemas de conducta que ayudamos a crear en Santiago de Chile, basándonos en el modelo de la Academia Wildcat creada por Amalia Betanzos en Nueva York. En 1995 llevamos a Amalia Betanzos a Santiago como parte de nuestra conferencia sobre como crear escuelas innovadoras en zonas urbanas y para discutir acerca de cuales eran las mejores formas para tratar a los jóvenes con problemas. Poco después de la conferencia, Joaquín Lavín, en ese entonces alcalde de Las Condes, Santiago, decidió llevar una pequeña delegación de educadores chilenos a visitar la Academia Wildcat en Nueva York. Los visitantes quedaron impresionados por lo que vieron y nos pidieron que los ayudáramos a crear una escuela similar en Santiago. Representantes del Manhattan Institute viajaron a Santiago para diseñar la infraestructura, capacitar a los maestros y desarrollar una estructura de gobierno para la escuela. En la primavera de 1997, la nueva escuela, llamada La Puerta, comenzó su operación. Hoy en día, La Puerta educa exitosamente a 100 jóvenes con dificultades de conducta, que anteriormente habían sido dejados de lado por el sistema tradicional de educación. El Centro Interamericano de Intercambio de Políticas Publicas está actualmente trabajando con otras municipalidades de Santiago para crear escuelas similares a Wildcat y también planea empezar a trabajar en Argentina y Venezuela para ayudar a establecer este modelo de educación.
Lucha contra el crimen y trabajo policial Otro resultado tangible de nuestro trabajo en Latinoamérica ha sido en el área de la reducción del crimen y la reforma policial. En numerosas ocasiones hemos llevado a nuestros investigadores principales, George Kelling y al ex jefe de Policía de Nueva York, William Bratton a Latinoamérica para discutir sobre las reformas que se impulsaron en la ciudad de Nueva York y que dieron como resultado una disminución del 65% en la realización de crímenes serios en los últimos ocho años. La respuesta ante sus apariciones fue impresionante, con numerosas comunicaciones expresando preocupación acerca de los altos índices de criminalidad en Latinoamérica. Más allá de las multitudinarias conferencias, con cientos, en ocasiones miles de asistentes, estos viajes siempre incluyeron reuniones de trabajo con jefes de policía y con funcionarios en cada uno de estos países. Estas reuniones llevaron a la realización de contratos permanentes de consultoria con gobiernos de ciudades como Buenos Aires, Caracas y Fortaleza.
“Los alcaldes se han convertido en los nuevos protagonistas de Latinoamérica” escribió el Wall Street Jornal en un artículo en el que discute la devolución del poder y de recursos que se esta realizando en Latinoamérica. Como en los Estados Unidos, son los alcaldes los que están produciendo e implementando nuevas ideas de como mejor gobernar en el siglo 21. Hemos tenido el placer de llevar a varios de los alcaldes con los que el instituto trabaja en los Estados Unidos, como Bret Schundler de Nueva Jersey y el ex alcalde de Indianápolis, Stephen Goldsmith para que conozcan y compartan ideas con sus contrapartes latinoamericanas. Particularmente activo en nuestro trabajo en Latinoamérica ha sido Stephen Goldsmith, que también es Director del Centro de Innovación Cívica de nuestro instituto, Director del Instituto para la Innovación Gubernamental en la Escuela Kennedy en la Universidad de Harvard y Consejero especial para la oficina de iniciativas comunitarias de la Casa Blanca. El Centro Inter-Americano de Políticas Publicas continúa llevando a Stephen Goldsmith y a otros reformadores a Latinoamérica para que asesoren a alcaldes sobre diversos temas relacionados con la innovación municipal.
Los innovadores urbanos con los que trabajamos–gente como Amalia Betanzos, Bill Bratton y Stephen Goldsmith- han ayudado a devolverle la vida a Nueva York y a otras ciudades americanas, y no lo lograron basándose en nueva legislación, sino enfocándose en reformas simples, pragmáticas y alcanzables. Esto es exactamente lo que el Manhattan Institute busca con el Centro Interamericano de Intercambio de Políticas Publicas. Primero, a través de una serie de conferencias creamos interés y encontramos a nuestros “contactos” para cada país–los individuos o funcionarios que quieren cambios y que pueden difundir las ideas rápidamente. Luego, a través de la asistencia técnica, trabajamos para construir modelos exitosos en esos países. Finalmente, a través de un esfuerzo comunicacional, trabajamos para difundir estas exitosas innovaciones en el país.
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