The Mission of the Manhattan Institute is
to develop and disseminate new ideas that
foster greater economic choice and
individual responsibility.

The New York Times.

Las Américas Cortejan un Grupo que Cambió a Nueva York
Noviembre 11, 2002

por Anthony DePalma

En una potente demostración del poder de las ideas, un pequeño grupo conservador de investigación llamado Manhattan Institute ayudó a cambiar el curso de la gran ciudad más liberal del país. A lo largo de casi todo el 1990,  un grupo de intelectuales del instituto se reunieron regularmente con funcionarios lideres de la administración Giuliani, contribuyendo con ideas que ayudaron a  modelar la forma en que Nueva York pensaba sobre el crimen, la asistencia social, los impuestos y la educación .

Ahora con un nuevo alcalde en la municipalidad que tiene menos interés en las ideas del grupo de investigación, el pequeño “think tank” que pudo, está llevando sus ideas a otro lado, particularmente a América Latina. Ya aconsejó al presidente de Honduras, al anterior presidente de Argentina, al alcalde de Caracas, Venezuela, y a un hombre con chances de ser el próximo presidente de Chile. A veces pareciera que los líderes de América Latina  no logran tener suficiente del instituto y sus ideas. Actualmente, hay una oficina permanente en Santiago, Chile y –además-  existen funcionarios públicos que viajan regularmente a Nueva York para estudiar la filosofía conservadora del instituto, con la esperanza de que algo de la fama del anterior alcalde Giuliani los roce.

“Giuliani fue muy exitoso en restaurar la seguridad a la ciudad de Nueva York”, dijo Raúl Torrealba , alcalde de Vitacura, una de las ciudades más ricas de Chile y un lugar, como muchos otros en la región, donde la seguridad y la calidad de vida son una importante preocupación. “Él mostró que hay que enfocarse en las cosas pequeñas si se quiere tener a las cosas grandes bajo control”.

El Sr. Torrealba y otros 21 funcionarios brasileros y chilenos pasaron gran parte de la semana pasada probando el éxito de la ciudad. Un grupo de educadores chilenos permanece en la ciudad esta semana.
Luego  de una visita la semana pasada al Lower Manhattan Business Improvement District, el cual posee una especie de sociedad público-privada que el instituto favorece, el Sr. Torrealba manifestó que estaba intrigado con la manera en que los negocios de Wall Street pidieron en forma imprescindible que la ciudad aumentara los impuestos mediante una tasación especial para pagar fuerzas de seguridad adicionales, señales para las calles y sanidad.

”Yo no tengo el poder de imponer los impuestos adicionales de la manera que uds. lo hacen aquí” declaró, explicando que el gobierno nacional tasa todos los impuestos en Chile. Pero, como sustituto, dijo Torrealba,  le pedirá a los negocios en su ciudad que voluntariamente contribuyan con apoyo para un distrito como el de New York.

 Los alcaldes chilenos también observaron algunos programas educativos que fueron inspirados por las teorías del instituto sobre la obligación de rendir cuenta. Además, se encontraron varias veces con oficiales de la policía de Nueva York para descubrir cómo la ciudad redujo el índice de crímenes.

Incluso fueron antendidos por Goerge L. Kelling, un miembro honorario del instituto quien originó la “estrategia de la ventana rota” que fue la base de la posterior política de “tolerancia cero” hacia el crimen: la idea de que la fuerte aplicación de leyes contra infracciones menores desalienta crímenes más serios enviando la señal de que la comunidad tiene el control.

Los funcionarios públicos de media docena de países latinos ya han adoptado variaciones de las ideas del instituto para el orden de la comunidad, sin embargo el principal adherente al grupo en la región es Joaquin Lavin, ahora alcalde de Santiago. En el 2000, el Sr. Lavin se postuló para presidente y se refirió a su historial de poner los conceptos del instituto en efecto.

Como alcalde de Las Condes, una comunidad rica parte del Santiago metropolitano, el Sr. Lavin asignó oficiales en patrullas para aplicar el código local junto con la policía nacional para imponer cierto control local. También, creó una escuela para delincuentes estudiantes que fue pensada en relación a la Wildcat Academy de Manhattan, una alternativa de escuela secundaria fundada en los conceptos de rendición de cuentas propuestos por el instituto.

A pesar de que se presentaba como candidato firme, el Sr. Lavin perdió la carrera presidencial del 2000. Luego, fue elegido alcalde de Santiago y ahora está considerado un candidato líder para las próximas elecciones. Su casi victoria originó toda una generación de políticos chilenos para quienes el Manhattan Institute es el equivalente a un vaticano ideológico.

El presidente del instituto, Lawrence J. Mone, manifestó que su rol expansivo en América Latina es el resultado no de una nueva iniciativa sino de la demanda de cambio en la región. Dijo que el instituto primero auspició una conferencia, una década atrás, y como el interés de las organizaciones locales en varios países creció, intensificaron sus actividades.

“Lo que estamos haciendo es exportar un conjunto de ideas sobre cómo gobernar ciudades, que simplemente pensamos que tienen sentido”, declaró el Sr. Mone. No obstante, los esfuerzos en América Latina no significan que la dedicación del instituto en nueva York haya disminuido, dijo.

“Estamos profundamente comprometidos con la ciudad, especialmente después del 9 de septiembre”, afirmó el Sr. Mone. “No vamos a re-direccionar ninguna energía fuera de Nueva York”.

Sin embargo lo críticos dicen que el instituto se ha visto forzado a encontrar nuevos mercados para sus ideas puesto que se han  quedado en los éxitos del pasado. “Hasta a los Yankees se les acaba el vigor”, dijo Mitchell Moss, director del Centro de Investigación Urbana de la Universidad de Nueva York. El Sr. Moss, consejero del alcalde Michael Bloomberg, confesó que solía ser un gran seguidor del Manhattan Institute pero que encontró que el grupo había perdido su intensidad. “Se han interesado más en proponer sus viejas ideas que en surgir con nuevas”, remarcó.

Andrew White, director del Center for New York Affairs en la Milano Graduate School de la New School University, afirmó que el instituto no es tan influyente en la administración Bloomberg como lo fue con el alcalde Giuliani porque “no está escribiendo sobre cómo gobernar más eficazmente”, lo que constituye el principal objetivo. “Para mi”, dijo White, “están predicando ideología”.

Si hay una cruzada, estableció Carlos Medina, director ejecutivo del área Inter-American Policy Exchange del Mnahattan Institute, en Chile, es simplemente para juntar buenas ideas con buenas personas que puedan hacer que las cosas sucedan.

“No vendemos ideas” dijo el Sr. Medina. “Las compartimos”. Dicho institución sin fines de lucro no tiene ningún acuerdo comercial con ningún cliente ni funcionario en América latina.

El Sr. Giuliani, quien inició una firma privada de consultoría, está también compartiendo ideas con el resto del hemisferio, pero por un precio.

El Grupo Giuliani, que el alcalde formó con otros funcionarios de su administración, recientemente firmó un contrato por consultoría de U$ 4.3 millones para ayudar a los funcionarios de la ciudad de Méjico a controlar los crecientes problemas criminales. El Manhattan Institute no tiene ninguna conexión directa con el Grupo Giuliani, pero el Sr. Mone, presidente del primero, afirma que aplaude lo que el anterior alcalde está haciendo y está listo para ayudar.

El instituto planea ofrecer una conferencia en Méjico el próximo año para discutir cómo el modelo de control urbano y rendición de cuenta podría funcionar en Méjico. “Hay mucho escepticismo allí sobre si estas ideas son aplicables” manifestó el Sr. Mone.

También está actuando bajo la creencia de que América Latina ha abrazado sus ideas tan firmemente porque la región está madura para el cambio. A través de 1980 y 1990, las democracias fueron instaladas en un país latinoamericano tras otro. Los mercados se abrieron y las economías de desregularizaron. Ahora, hay un interés potencial  de otorgar poder a los gobiernos locales, y alcaldes como Marta Ehlers Bustamante de Lo Barnechea, una ciudad cercana a Santiago, están tan entusiasmados con reproducir el éxito de Nueva York que no les importa de dónde provengan las ideas.
“Lo que sea que nos impulse a cambiar el sistema que tenemos ahora”, la Sra. Ehlers Bustamante declaró, “es bueno”.

Translated from the English by María Laura Paoloni

©2002 The New York Times

 

 


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